
El paisaje como origen,
el hilo como lenguaje,
la materia como memoria.
Mi trabajo nace de escuchar y observar el paisaje y la luz; una manera de habitar el mundo que me acompaña desde niña. Las huellas de la naturaleza capturan mi atención; detengo la mirada, las registro y permanecen vivas en mi memoria. Me reencuentro con ellas en el diálogo con la materia.
A partir de fibras naturales como lino, algodón y gasa, junto a tintes naturales y papel artesanal que elaboro a partir de fibras vegetales y celulosa recuperada, exploro las tensiones sutiles entre densidad y transparencia, fragilidad y permanencia.
En mi investigación confluyen dos modos complementarios de observación: Hilografía, que contempla el paisaje desde la distancia, y Semillero, que se acerca hasta descubrir el paisaje que habita en lo mínimo. En este cruce, el textil y el papel dejan de ser superficies pasivas para convertirse en un cuerpo vivo que investiga el comportamiento, la alquimia y la memoria de cada elemento.
Mi práctica nace de una pregunta esencial:
¿Cómo habitar una línea?
Con la experiencia y la intuición voy tejiendo la trama de mi lenguaje. En el encuentro con la materia, una actitud de apertura y escucha mantiene viva una pregunta recurrente que acompaña mis manos: ¿qué pasa si...?
En el diálogo con la materia voy descubriendo las posibilidades que se revelan en el hacer, hasta reconocer esa quietud buscada y que ya no necesita más.
Materia y luz habitan la obra, abriendo un lugar de silencio y contemplación.
Marcela Vicuña 2026